Tener Parkinson no es motivo para renunciar a viajar. Sí significa dejar resueltas unas cuantas cosas más de lo habitual para poder relajarse una vez allí. El medicamento, los husos horarios y el seguro son las tres que conviene cerrar antes de salir.
El medicamento va en el equipaje de mano, con días de más y repartido en dos bolsos

Ponga el medicamento en el equipaje de mano, no en el que se despacha. Si una maleta se demora o se pierde, podría quedarse días sin sus dosis. Manténgalo en el envase original con la etiqueta de la farmacia intacta, e imprima una lista de qué toma y a qué hora para acompañarlo. Para viajes internacionales, llevar una copia de sus recetas o una carta breve de su equipo de salud le permite explicarlo todo de inmediato si en aduanas o en seguridad se lo preguntan. Lleve unos días más de lo que dura el viaje, y repártalo en dos bolsos — la maleta y el bolso que lleva encima — para que perder uno no lo deje sin nada.
Al cruzar husos horarios, proteja el intervalo entre dosis
Cuando cruce husos horarios, la regla es tomar el medicamento según su intervalo habitual entre dosis, no según la hora local. Llevar dos relojes — uno con la hora local y otro con la de casa — hace mucho más fácil llevar bien la cuenta. Para un viaje largo, otro enfoque es correr sus horarios un poco más temprano o más tarde durante los dos o tres días previos, para llegar en parte ajustado. Si la diferencia horaria es grande, o no logra resolver por su cuenta cómo espaciar las dosis, acuerde un plan concreto con su neurólogo antes de salir.
Pida ayuda en el aeropuerto con antelación
Si desplazarse le cuesta, puede contactar antes a la aerolínea para pedir asistencia con silla de ruedas o embarque prioritario, y es habitual que a quien viaja con usted se le permita pasar el control de seguridad para ayudarlo. La mayoría de los aeropuertos tiene alguna forma de asistencia para viajeros con movilidad reducida, así que llame al servicio de atención del aeropuerto desde el que sale y pregunte qué hay disponible.
Si tiene un dispositivo de ECP, avísele antes al control
Un dispositivo de ECPUna cirugía que coloca electrodos finos en zonas profundas del cerebro para aplicar una estimulación eléctrica fina y continua. Se considera cuando el medicamento por sí solo ya no controla bien los síntomas.Saber más puede activar los detectores de metales y los arcos antirrobo, y los parámetros de estimulación pueden alterarse sin querer. Lleve la tarjeta de identificación del dispositivo que le dieron cuando se lo implantaron y, en el control, avise que lo tiene antes de pasar; después pida una revisión manual, o apague el dispositivo un momento antes de cruzar el arco.
Lea la letra del seguro antes de contratarlo
Las enfermedades de larga duración que no tienen cura, el Parkinson entre ellas, quedan con frecuencia excluidas de la cobertura de los seguros de viaje. Algunas pólizas sí ofrecen un adicional que cubre incidentes relacionados con una enfermedad preexistente hasta cierto límite, así que, antes de contratar, lea con cuidado la cláusula de «enfermedad preexistente» y llame a la aseguradora por cualquier cosa que no le quede clara, en lugar de dejarla en el aire.
Muévase en los trayectos largos
Estar sentado horas en un avión o en un autobús hace más probables la rigidez y la hinchazón de piernas. Si puede, levántese a caminar o haga círculos con los tobillos una vez cada una o dos horas para ayudar a la circulación. Pedir con antelación un asiento de pasillo hace que levantarse sea mucho menos complicado.
Tenga un plan por si los síntomas empeoran
Antes de salir, busque los hospitales y los servicios de urgencia cercanos al lugar donde se alojará, y guarde en el teléfono el número de contacto de emergencia de su seguro de viaje. Llevar una tarjeta o una pulsera con su información médica hace que, si los síntomas empeoran en un lugar desconocido y hablar se vuelve difícil, quienes estén alrededor y el personal de salud entiendan rápido la situación.
Deje holgura en el itinerario
No amontone traslados y paseos en un solo bloque: planifique tiempo de descanso con generosidad. Ponga lo importante en las horas en que suele sentirse mejor, y elija un alojamiento con acceso fácil al baño. Así, un cansancio repentino o un rato de rigidez no le arruinan el día.
Qué puede hacer ahora
Una lista impresa de medicamentos, un itinerario con holgura y una póliza que haya leído de verdad: resuelva esas tres cosas antes de salir y casi todo lo que podría salir mal en el viaje se vuelve mucho más pequeño.
Este artículo no sustituye un diagnóstico ni un tratamiento médico. Ajustar las dosis por los husos horarios, y si un viaje largo es aconsejable en su caso, son preguntas para su equipo de salud.


