Las encuestas han encontrado que tres de cada cuatro personas con Parkinson que ingresan al hospital no reciben su medicamento en sus horarios habituales. En las salas, el medicamento suele repartirse en una ronda fija cada tres o cuatro horas, y eso puede ser bastante distinto del esquema individual que usted y su neurólogo afinaron durante años. Por esa razón, se reportó que dos de cada tres tuvieron problemas evitables: caídas, confusión, una internación más larga de lo necesario. Ya sea una cirugía programada o una urgencia, cuanto más prepare de antemano, más pequeño se vuelve ese riesgo.

Lleve su propio esquema de medicación
Imprima los nombres, las dosis y los horarios exactos de todo lo que toma, entrégueselo directamente a los médicos y al personal de enfermería que lo atiende, y diga con claridad que esas dosis tienen que darse a esas horas. Un esquema escrito de antemano ahorra muchísima explicación junto a la cama. Si puede, lleve también unos dos días de su propio medicamento en sus envases originales, para poder mantener los horarios incluso antes de que la farmacia del hospital tenga listo el suyo.
Hay medicamentos que deben evitarse
Mientras los medicamentos del Parkinson — la levodopa y los agonistas dopaminérgicos — reponen la dopamina que falta, algunos fármacos para el intestino, antipsicóticos y para el mareo hacen lo contrario: son bloqueadores dopaminérgicosUn medicamento que bloquea los receptores de dopamina, actuando exactamente al revés que un agonista dopaminérgico. Conviene conocer los antieméticos y procinéticos como la metoclopramida y la proclorperazina, y antipsicóticos como la amisulprida, la olanzapina, la risperidona, el aripiprazol, la clorpromazina y el haloperidol. Dados a alguien con Parkinson pueden empeorar mucho los síntomas.Saber más. Conviene conocer la metoclopramida y la proclorperazina, que se recetan con mucha frecuencia para las náuseas y los síntomas digestivos desde especialidades distintas de neurología, y antipsicóticos como la amisulprida, la olanzapina, la risperidona, el aripiprazol, la clorpromazina y el haloperidol, que pueden empeorar mucho los síntomas. Administrados sin que nadie se dé cuenta pueden ser peligrosos — así que lleve una lista escrita de «medicamentos a evitar con Parkinson» para el personal de urgencias y de la sala, y menciónela también en las consultas de otras especialidades, gastroenterología y otorrinolaringología incluidas.
Si va a operarse, revise estas tres cosas
- Pida ser el primero de la lista del día, si es posible. Acuerde de antemano con el equipo de anestesiología si puede seguir tomando su medicamento del Parkinson con un sorbo pequeño de agua incluso estando en ayunas — eso evita que los síntomas se acumulen si la espera antes de la cirugía se alarga.
- Si tiene un dispositivo de estimulación cerebral profunda (ECP), avísele de antemano.Una cirugía que coloca electrodos finos en zonas profundas del cerebro para aplicar una estimulación eléctrica fina y continua. Se considera cuando el medicamento por sí solo ya no controla bien los síntomas.Saber más Como el equipamiento quirúrgico puede causar interferencia electromagnética, el dispositivo a menudo se apaga antes.
- Vuelva a su medicamento habitual lo antes posible después. Lo mejor es reanudarlo la misma noche de la operación: pasar mucho tiempo sin él puede llevar a problemas peligrosos, como una acinesia severa. Entre los agentes anestésicos, las fenotiazinasUn grupo de medicamentos usado desde hace mucho en psiquiatría como antipsicóticos y antieméticos (la clorpromazina entre ellos). Bloquean los receptores de dopamina, así que pueden empeorar mucho los síntomas en personas con Parkinson.Saber más pueden empeorar los síntomas y deben evitarse, y vale la pena decirle al equipo de anestesiología que los analgésicos opioides también requieren cuidado, por el riesgo de depresión respiratoria, rigidez muscular y alucinaciones.
Las urgencias llegan sin aviso
A diferencia de una cirugía programada, una visita a urgencias casi no deja tiempo de preparación. Si llega después de una caída o de un empeoramiento súbito, somnoliento o con dificultad para hablar, puede que no logre explicar que tiene Parkinson y que necesita dosis concretas a horas concretas. Llevar una tarjeta con su diagnóstico, sus medicamentos y los datos de contacto de su equipo de salud en la billetera o en la pantalla de bloqueo del teléfono — o usar una pulsera o un collar de identificación médica — hace que el personal capte eso sin que usted diga una palabra. Si suele acompañarlo un familiar, compártale de antemano el esquema de medicación y la lista de fármacos a evitar para que pueda entregarlos en su nombre.
Llame a la sala con antelación
Si puede, una vez programada la internación o la operación, contacte a su equipo de neurología y pregunte si pueden hablar con el hospital que lo recibe y con el personal de la sala sobre sus horarios de dosis y los medicamentos a evitar. Esto importa todavía más cuando el hospital que lo interna no es aquel al que va habitualmente.
Qué puede hacer ahora
Un esquema de medicación, una lista de fármacos a evitar y un bolso con dos días de su propio medicamento. Tenga eso listo y podrá enfrentar con mucha más calma tanto una operación programada como una internación repentina.
Este artículo no sustituye un diagnóstico ni un tratamiento médico. Las decisiones concretas sobre cirugía y anestesia corresponden a su neurólogo y al equipo de anestesiología.


