El calzado afecta cómo camina y su riesgo de caerse más de lo que uno esperaría. Un zapato que se ve bien puede ser peligroso con Parkinson, así que vale la pena conocer algunos criterios.

Unas piernas con zapatillas negras saltando en el aire

La suela debe estar en un punto intermedio

La suela no debe ser ni muy resbaladiza ni quedarse pegada al piso. Los materiales resbaladizos, como la suela de cuero, elevan el riesgo de caerse, mientras que las suelas con demasiado agarre, o las gruesas y muy acolchadas, traban el pie contra el piso y lo hacen tropezar. Una suela fina de goma con dibujo poco profundo es el punto de equilibrio que evita resbalar y reduce que el pie se trabe. También conviene saber que las suelas gruesas y adherentes en particular dan esa sensación de que el pie se engancha en superficies como la alfombra, lo que puede convertirse en el disparador del bloqueo de la marcha que se trata en Cuando los pies se quedan pegados.

Revise el tacón, el talón del zapato y la puntera

Un tacón bajo y ancho, de 2,5 cm o menos, es estable. Los zapatos con un contrafuerte firme que sujeta el talón evitan que el tobillo se tambalee, lo que ayuda al equilibrio. La puntera debe ser amplia: hace falta ese espacio extra para cuando los pies se hinchan o los dedos cuestan de mover. Si sus pies se inclinan hacia un lado o su postura está notablemente inestable, unas plantillas hechas a medida, según el tamaño de su pie y su distribución de presiones, pueden darle un apoyo adicional al equilibrio.

El velcro es el cierre más fácil

Los cordones son un verdadero fastidio de atar cuando las manos tiemblan o el movimiento fino de los dedos cuesta. Cambiar a velcro o a cordones elásticos hace mucho más fácil ponerse y sacarse los zapatos. Los modelos sin cordones con una tira de velcro sobre el empeine también son una buena opción.

Evite andar descalzo y en pantuflas también dentro de casa

En casa es común usar pantuflas porque son cómodas, o andar solo en calcetines o descalzo — y eso puede ser peligroso. Las pantuflas se salen del pie al caminar y son fáciles de tropezar, y caminar sobre madera o cerámica solo con calcetines o descalzo no da ningún agarre en el piso, así que es fácil resbalar. También dentro de casa es más seguro usar calcetines antideslizantes o calzado de interior plano.

Si se bloquea seguido, conviene conocer los zapatos con láser

Existen zapatos y bastones con láser que proyectan una línea en el piso para guiar el paso. Algunos estudios reportaron que los episodios de bloqueo bajaron cerca de un 31 % y las caídas y casi-caídas entre un 40 % y un 60 %, pero un estudio más reciente y más grande no encontró un efecto claro — así que las respuestas parecen cambiar de una persona a otra. Un primer paso práctico es hablar con un fisioterapeuta sobre alternativas como las funciones de señal rítmica de bastones y andaderas, o las marcas visuales en el piso (cinta y similares).

Si alguien lo ayuda a calzarse

Cuando ayude a alguien a ponerse los zapatos, revise si sus pies se han hinchado más o han cambiado de forma. A veces los pies se hinchan al bajar el nivel de actividad o al cambiar la postura; puede que la persona no lo note, pero unos zapatos demasiado apretados pueden volver la marcha más inestable. Al cerrar el velcro, deje espacio para un dedo en lugar de ajustarlo de más.

Ablande primero los zapatos nuevos

Caminar de golpe un buen trecho con zapatos a los que no está acostumbrado puede cambiarle la marcha y volverlo menos estable. Cuando compre zapatos nuevos, úselos por ratos cortos dentro de casa varias veces y compruebe que camina cómodo antes de salir con ellos a la calle.

Qué puede hacer ahora

La próxima vez que cambie de zapatos, revise la suela, el tacón y el cierre antes que el aspecto. Si su marcha o su equilibrio están especialmente inestables, un fisioterapeuta también puede recomendarle calzado u ortesis adecuados a su situación.

Este artículo no sustituye un diagnóstico ni un tratamiento médico. Si le preocupan su marcha o las caídas, hable con un fisioterapeuta.