Un estudio publicado hace poco en una revista internacional encontró que el ejercicio aeróbico constante puede frenar el ritmo al que se dañan las neuronas productoras de dopamina. La investigación, hecha en personas con Parkinson en etapa inicial, sugiere que el ejercicio puede cumplir un papel junto al medicamento, no en su lugar.
🔍 Esto es lo que se encontró
El equipo de investigación dividió a algo más de 200 personas con Parkinson inicial en dos grupos. Uno hacía ejercicio aeróbico con regularidad, al menos tres veces por semana; el otro siguió con su vida como siempre. A los dos se los siguió durante dos años. En las imágenes cerebrales, el daño a las neuronas productoras de dopamina avanzó comparativamente más despacio en el grupo que se ejercitaba con regularidad.
✅ Si usted tiene Parkinson
El ejercicio no puede ocupar el lugar de su medicamento. Lo que esto significa es que, junto al tratamiento que ya lleva, puede ayudar a frenar la velocidad con que las cosas avanzan. No hace falta que sea extenuante. La clave es un ejercicio aeróbico constante — caminar a paso vivo, andar en bicicleta, cualquier cosa que lo deje algo sin aliento — tres veces por semana, 30 minutos cada vez.
🙋 Si usted acompaña
Cuando a la persona que acompaña le cuesta arrancar, o le cuesta sostenerlo, con solo caminar a su lado o ayudarla con los estiramientos ya se nota la diferencia. En lugar de fijar una meta ambiciosa, pruebe proponerlo en trozos pequeños: «hoy caminemos nada más 10 minutos».
ParkinON reescribió en lenguaje sencillo investigaciones y noticias publicadas recientemente para este artículo. No sustituye un diagnóstico ni un tratamiento médico. Hable con su equipo de salud antes de empezar una nueva rutina de ejercicio.
